23 años de media vida plena. Tributo al Café la Palma.

Llevaba poco más de un año viviendo en Madrid. En Madrid Madrid, porque si lo que no es Tirso de Molina, Sol, Gran Vía y Tribunal no es Madrid, Las Rozas es otro planeta. Un estudio de 15m2 habitables ponía en el contrato. 15m2 “desgraciao”, debieron poner, pero tampoco necesitaba mucho más, siempre he tenido tendencia a estar más fuera de casa que dentro.

Vivir en Madrid era maravilloso, pero en mi barrio fuera de los 12 metros no había nada. Terrazas rancias en verano con gente rancia todo el año. Bares sin pretensiones y el Restaurante Cuenllas. Solo La Montaña se salvaba de tanta monotonía. Un Bar Restaurante regentado por Valentín, así lucía su nombre pegado en el frontal de la cafetera roja de 3 servicios. Cerca había una comisaría y el Parque del Oeste, los extremos se suelen tocar, sobre todo a eso de las 6 de la mañana, hora de apertura del Restaurante Bar La Montaña. Rosales en los 90 no era precisamente Magaluf, aunque si venías de las afueras podías sentirte como en MiniBroadway bajando a Martín de los Heros. Con sus cines y los kebab del Ebla, pero en general la oferta de ocio era limitada.

Los pelos cardados rubios, oros y perlas, bisones y las tartas de merienda a lo Viena Capellanes me llevaron a explorar hacia el norte. Toda una experiencia. Un nuevo Madrid desconocido y fascinante para mí se ocultaba detrás de las escaleras de Plaza de España a las que en un principio me daba miedo subir. Conde Duque, Calle Limón, Comendadoras, Guardia de Corps. Nada estaba de moda, nada era fashion, no había locales de bombillas de filamento ni ladrillo visto. Simplemente era un barrio increíble con lugares increíbles y sobre todo, desconocidos. La taberna de abajo, la de Guardia de Corps, el Maño, La Palmera, Bodegas Rivas, el Estocolmo. Una epilepsia de lugares de ocio.

Paseando por la calle un buen día me encontré con un excompañero de instituto. Nunca tuve trato excesivo con él y lo poco que tuve fue un conflicto en una fiesta que  casi salimos a leches. Me sorprendió su amabilidad y entusiasmo, igual era porque era argentino. Los argentinos son siempre amables y nunca lo hacen por ningún interés, son así, naturales.

Me saludó como si hubíeramos ido juntos no al instituto. Al colegio, al campamento de verano, a la guardería, a natación, a catequesis y a clase de judo (el judo estaba de moda en los 70 antes de que el Tae Kwondo ocupara su lugar. La catequesis está de moda siempre). Había montado un bar y se dirigía a abrirlo para la hora del café, aunque era más bien un buen bar de copas, me vendió. Con conciertos, fiestas, cubatas. Lo que viene siendo un bar de copas.

Me dijo que estaba invitado a ir cuando quisiera y que era bienvenido, así que tomé nota.

Pocas invitaciones se han tomado tan al pie de la letra. Fuí antes de las Aranchas y después de las Aranchas, cuando se podía fumar porros en la mora y cuando ya no se podía fumar porros en la mora, cuando la cantante de Hermanas Sister era rubia y cuando la cantante de Hermanas Sister era morena, cuando la barra estaba enfrente y cuando dejó de estar enfrente. Cuando no había muro antiguo y cuando apareció un muro antiguo de no se sabe dónde.

En todas esas visitas he hecho fotos a los conciertos, he dado el coñazo a los que actuaban en los conciertos, he pedido cacahuetes unas 700 veces, he expuesto mis fotos, aunque no fueran de conciertos, he tomado tequila chocolate, he subido al almacén oficina y he conseguido salir vivo del almacén oficina, he tocado con cuatro grupos diferentes, me he disfrazado en carnaval y casi ligo con Patricia Conde, o eso me pareció.

Podría decir que en el Café La Palma he vivido una vida plena. Pero mentiría, en realidad no ha sido una vida plena. Ha sido media.

Hoy 25 Enero de 2018,  el Café La Palma cumple 23 años, y en 2 semanas yo cumplo 46. Media vida plena de 23 años yendo a ese magnífico lugar. Una casualidad de fechas, o no, que creo haciendo cuentas no se volverá a repetir jamás. A ver.. 24 y 48.. no. 25.. 50..tampoco. Vamos que no, o igual es como uno de esos días que dicen que hay un eclipse que no se repetirá en las próximas 6 vidas y a los 5 meses escuchas en las noticias que va a haber otro eclipse. “No es igual porque el otro era la conjunción lineal de tres astros y este son un astro y un planeta”.- Vale, lo que tu digas, yo lo veo igual.

En cualquier caso brindemos por esta fecha y por las casualidades. Gracias Café La Palma por lo que hemos compartido. Gracias German por estos años, gracias a todos los que recuerdo con cariño que han pasado por allí. A las Aranchas, a Belén que cortaba árboles, a Eric por aguantarnos y hacer que sonáramos mejor de lo que tocábamos, al portero Umpa Lumpa y a todos los demás que igual no me acuerdo bien del nombre pero si de sus caras, y aunque no pondría la mano en el fuego, sé que estuvieron ahí.

Felicidades Café La Palma!!!! Y ojalá toda vida plena, pudiera tener, aunque sea la mitad, de todo lo que hemos vivido los que hemos pasado por ahí.

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