Las Grandes Noches del Botánico

Madrid en verano se queda desierto.

Bacas de coches cargadas de maletas, sombrilla, nevera y muebles plegables. Radiocasete, niños, abuela, pájaro y besos de despedida. Corrían otros tiempos de largos veraneos y viajes en coche a la playa haciendo escala. Madrid de verdad se quedaba desierto, casi podías pasear a las 6 de la tarde a lo Eduardo Noriega y cruzar la mayoría de las calles sin mirar.

Ahora si escuchas a alguien decir que en Madrid no hay nadie, o no se ha quedado en su vida, o es de los que veranea en la ciudad y la disfruta a conciencia. Mañanas de horas punta poco definidas, tardes disfrazadas de ciudad andaluza en hora de siesta, y noches como decía Sabina: “me podrán robar los días, las noches no”.
70 noches madrileñas que empiezan antes de caer el sol y terminan cuando la propia noche decida. Qué importa, sales a las 3 y el jefe esta quincena no está.

Terrazas, planes improvisados y fiestas del centro de tres en tres se retan con sofá pegajoso, programas televisivos repetidos con gags de los 80 y amigos que no sabes nada de ellos en todo el año y emergen en estas fechas porque están más solos que McCulkin.

Cualquier día lleva de la mano una noche en la que todo puede pasar si te gusta improvisar. Cientos de planes magníficos al aire libre a tu alcance, menos uno de ellos, posiblemente el mejor. Ir a un festival donde quizá, mañana actúen Los Planetas, pasado George Benson o Calamaro, y en un par de días Ben Harper. Incluso hoy puede que se pase Woody Allen con su clarinete y su banda al completo. No importa qué día vayas, siempre hay un grupo único en un entorno al aire libre también único, y donde el mejor sonido y un espacio increíblemente cómodo y accesible para actuaciones, solo podrían superarse con una barra cerca llena de Alhambra muy fría. Así que de eso también hay.

Ha pasado un año desde que Serrat se subió a ese escenario y empezó a cantar Mediterraneo. Le siguieron Jeff Beck, Simple Minds, Pat Metheny, Rufus Wainwright, David Byrne, Trombone Shorty, Calexico y DePedro, Phoenix y Norah Jones entre otros. Así son Las Noches del Botánico, y por algo tiene Premios Fest al mejor festival de pequeño formato en 2017 y 2018. Parecía que en su IV Edición era imposible superarse, pero este año lo han vuelto a hacer. Hoy lo inaugura Woody Allen y le siguen 40 días que si no has sacado entradas mejor no mirar el cartel. Si eres de los que veranea en Madrid y sigues pensando que lo mejor es improvisar, las entradas del Botánico se vendieron casi todas hace semanas.

Hasta finales de julio no sabremos cuantos artistas formarán parte de este blog y se subirán a nuestra cámara además de al escenario. Impacientes y a falta de unos días para que ese Madrid quede casi desierto, al menos por el día, recordaremos con nostalgia algunos de las imágenes del año pasado.

Enhorabuena por esta nueva edición y mucha suerte.

 

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